All for Joomla All for Webmasters

LogoMIEPIweb_PNG.png

Doctrina

 

 

FE :Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios.(Sn. Mr. 11:22).

Esta palabra, no obstante su pequeñez, es el principal punto de la doctrina de Cristo. Fe es la confianza plena que se debe tener en Dios como Creador de todas las cosas, y encierra la seguridad total que debemos tener en los planes divinos de redención y salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. He. 11:2; Ro. 3:22-26.

ARREPENTIMIENTO: Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.(Sn. Lc. 24:47).

Teológicamente arrepentimiento: es tornarse a Dios pidiendo perdón y reconociéndose pecador (Sal. 51:1-4), sintiendo pesar por haber ofendido (Is. 6:5, Sn. Lc. 18:13,14) y tomar la decisión de no volver a cometer el mismo pecado(Job 34:32). Este es el verdadero arrepentimiento por el cual se obtiene el perdón de pecados y la salvación (Sn. Lc. 3:3; 13:3,5; Hch. 2:38; 3:19). El arrepentimiento es el único acto humano que provoca gozo en el cielo. (Sn. Lc.15:7,10).

BAUTISMO EN AGUA: Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. (Sn. Mt. 28:19)

Consideremos que antes del bautismo, el Señor Jesús ordena que primero se debe impartir la Doctrina que Él estableció. También Él mismo nos enseña la fórmula para realizar el bautismo: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Es de gran importancia señalar que, bíblicamente, el bautismo es por inmersión: es decir, sumergiendo a la persona dentro del agua (Sn. Mt. 3:13-17; Sn. Jn. 3:23;Hch. 8:38,39).El bautismo es el complemento de la salvación, y es cumplir con la justicia divina. Mt. 3:15.

BAUTISMO CON ESPÍRITU SANTO:  Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego (Sn. Mt. 3:11).  

Es San Juan el Bautista, quién habló de este glorioso bautismo y dijo que es nuestro Señor Jesucristo quién lo da. Y el mismo Señor Jesucristo confirmó esta gran verdad (Sn. Jn. 7:37,39). Las Sagradas Escrituras hacen ver claramente cuál es la función del Espíritu Santo al descender sobre los cristianos: Tomar el lugar de Cristo como Consolador y Guiador de la Iglesia (Sn. Jn. 14:16,18; 16:5-15). Dar fortaleza en medio de las luchas y aflicciones (Sn. Lc. 24:49; 2ª Ti. 1:7), Tomar a su cargo la obra evangelística (Hch. 1:8; Sn. Mt. 10:18-20) Capacitar a los apóstoles para la escritura del Nuevo Testamento (Sn. Jn. 16:12-16; 2ª P. 1:20,21). Continuar con los milagros y maravillas en la Iglesia (Sn. Jn. 14:12, 16-18; Ro. 15:19). Y dotar a la Iglesia de los dones necesarios para la edificación (1ª Co. 12:4:13). También es importante saber que la evidencia inicial del bautizado con Espíritu Santo es hablar en otras lenguas. (Hch. 2:4; 10:45,46; 19:6; 1ª Co. 14:2).

SANIDAD DIVINA:  Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo (Sn. Mt. 4:23).  

Aquí vemos que nuestro Señor Jesucristo al predicar el Evangelio sanaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo, y a esto llamamos Sanidad Divina, la salud que viene de Dios. Esta salud siempre ha estado al alcance del pueblo de Dios como se puede ver desde el Antiguo Testamento (Gn. 49:18; Ex. 15:26; Nm. 12:13; Sal. 30:2; 2º R. 20:1-6); y en el Nuevo Testamento Dios sigue sanando y dando la salud a todos los que le buscan, le reciben y le obedecen (Sn. Mt. 8:1-17; Sn. Jn. 9:1-11), y promete seguir haciéndolo.(Sn. Mr. 16:17-20; Stgo. 5:14:16).

SANTA CENA: Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed. esto es mi cuerpo. Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos; Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre (Sn. Mt. 26:26-29). 

Este acto, el Señor Jesús lo instituyó para que sus discípulos siempre hagamos memoria de Él, en todos sus sufrimientos por nosotros. El pan simboliza su cuerpo bendito, que por amor a nosotros fue maltratado con crueldad, y muerto en la cruz para salvarnos (Is. 53:3-9); y el vino o jugo de uva sin fermentar, simboliza su preciosa sangre, la cual derramó en la cruz para limpiarnos de todo pecado (Sn. Jn. 19:16-18,34; 1ª  Jn. 1:7). Al celebrar este acto, además de anunciar su muerte hasta que Él venga, también hacemos examen de nuestra conducta, e imploramos perdón por nuestras fallas, y así participamos de estos símbolos sagrados con gran bendición. (1ª Co. 11:23-32; 1ª Jn. 2:1,2).

SEGUNDA VENIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO:   En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Sn. Jn. 14:2,3).

Cristo Jesús nuestro Señor, ya vino una vez a la Tierra cuando nació allá en Bethlehem y realizó su obra de Redención; actualmente está a la diestra del Padre intercediendo por su Pueblo (Ro. 8:34). Pero Él prometió venir otra vez; "... vendré otra vez..."; y esta venida será para llevarnos con Él a las mansiones celestiales, donde ya no habrá más llanto, ni tristeza, ni dolor. (Ap. 21:2-7). Allí todo será felicidad. ¡Preparémonos para irnos con Él! (Sn. Mt. 24:44-51). Si obedecemos su Doctrina hermosa estaremos preparados para este acontecimiento sublime (2ª Co. 5:1-9). Amén.