La fe (Que mueve milagros y prodigios)

Hno. Rubén Campuzano Sotelo. 05 Octubre 2018

Dentro de las Sendas Antiguas hay un asunto muy importante que es la fe, una fe que obra milagros, si no obra milagros ya no es fe, la fe va adelante, los milagros van atrás, aquí no es la fe la que va atrás y los milagros adelante, el Señor dijo: “Y estas señales seguirán a los que creyeren…”, San Marcos 16:17. Si llegó el momento que ya se dejó de creer, entonces ya no hay ningún milagro, ya no hay nada que hacer, si ya no hay milagros entonces es por falta de fe.

La Iglesia en este tiempo está muy sumergida en los problemas sociales, los jóvenes de la actualidad, incluso los adultos en las redes sociales, en asuntos que los distraen totalmente y penosamente también en el estudio de la Biblia, esto se ve en los diferentes niveles eclesiásticos desde abajo, hasta arriba, que han dejado de leer la Biblia, cuando esta es la que incrementa la fe, “(…) la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios”, (Romanos 10:17). “Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios…” en el nombre de Jesús.

Cuando se hacen campañas de Sanidad Divina, se llega a promover en carteles al predicador, al cantante, cuando es claro que no nos promovemos a nosotros, que no somos nosotros la figura principal, al que debemos promover es a Cristo.

En Hechos 3:6-9, encontramos a San Pedro y San Juan con el cojo, quien pedía ayuda a ellos no porque tuviera fe, mas bien esperaba recibir una moneda, pero las palabras de ellos fueron: “(…) Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”, Debemos entender que primero está Dios, luego Dios, después Dios y siempre Dios. Él “(…) es el mismo de ayer, y hoy, y por los siglos", Hebreos 13:8.

Las señales siguen al que cree, en Hechos 9:17,18, vemos que Ananías casi obligado fue a Saulo, porque lo consideraba un enemigo, pero Dios ya le había hablado y le dio la vista. Ahora también hay enfermedades nuevas, hay quienes padecen estrés, gente a quién se le va el sueño y muchos van detrás de prácticas que según ellos les ayudan, olvidando que Cristo sigue haciendo milagros, sanando de cualquier dolor, ya sea de cabeza, migraña, estrés, dolor de estómago, dolores de huesos, de dengue, zica, paludismo y más, para cualquier enfermedad, creamos que hay Poder en la Sangre de Cristo Jesús, no veamos hacia atrás, ni veamos hacia ningún lado, veamos al frente, Jesucristo está diciendo que él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin, que Él es el mismo de ayer de hoy y será mañana, porque Él vive por los siglos de los siglos.

Cuando hay un milagro y hay inconversos, estos se quedan conmovidos y más cuando ellos traen al enfermo, como los que llevaban entre 4 al paralítico, que llegaron y estaba lleno, no cabía nadie, entonces se idearon algo y destaparon el techo, aunque estaba la reunión, la interrumpieron y el Señor se fijó en ellos, dice la Biblia en San Mateo 9:2: “(…) viendo Jesús la fe de ellos…” no viendo la fe del paralítico, sino de quienes iban con él.

Hoy en día muchos están grabando en el momento que se ora por los enfermos, cuando ese es momento de estar clamando al Señor, todos deben estar orando y la mayoría, incluido el pastorado están filmando; anteriormente no era así.

Otro milagro del Señor Jesús lo encontramos en Hechos 9:34, donde San Pedro dice a Eneas: “(…) Eneas, Jesucristo te sana…” porque el que sana es Cristo; todos lo vieron y alababan a Dios, eso debemos hacer todos, si se está enfermo, alabar a Dios.

Mucha gente, sobre todo en los paganos, tienen mucha confianza en los Templos y en los Pastores, cuando en una Iglesia ocurre un milagro, la gente lo publica, que ahí se ora por los enfermos, hay que entender que todos pueden orar por los enfermos, aunque no todos pueden imponer las manos, pero nunca debemos permitir que la gente ponga sus ojos en nosotros, ellos deben ver a Cristo.

Hechos 9:36-41. Aquí parece contradictorio con lo de Joppe por lo de San Pedro, porque dice que lo mandaron a traer, pero no dice que lo hayan mandado a traer por Tabita, él vio ahí una oportunidad, Dios le había inspirado. Hay veces que en una Campaña, la mayoría está filmando, esto enoja, porque no todos van a lo que deben, la Biblia dice que San Pedro los echó fuera, porque se debe interceder para que Dios interceda y se de testimonio de lo que Él hace en los enfermos, Eliseo dijo para que conocieran que había Dios en Israel. Dios no se ha ido, Él aún está en su pueblo y aun puede levantar un muerto o levantar un paralítico.

Hechos 16:16-18. Hallamos aquí el caso de la muchacha que tenía espíritu pitónico. Debemos estar seguros de que el enemigo debe temblar ante la alabanza del pueblo de Dios, donde hay un cristiano, un Pastor, Ministro u Obrero, porque ese hombre está cubierto por el Poder de la Sangre de Cristo y por el Poder del Espíritu Santo, San Pablo no dijo con mi nombre, sino en el nombre de Jesucristo, mandándole que saliera de ella y salió en esa misma hora.

Ahora algunos mandan a las personas con el psiquiatra o el psicólogo, pero no debe ser así, cuando llega un enfermo debemos orar hasta que Cristo lo sane, porque Él es el que sana a los enfermos, porque tenemos fe en Él y esa fe debe cambiar a este mundo conflictuado, si regresamos a los Cimientos de este Movimiento, el País podrá mejorar, empezando por Pastores, Obreros, Ministros, miembros de Iglesia, haciendo que la predicación sea una sola, que tengamos fe en Cristo, en que Él sigue haciendo maravillas y milagros, que si llega un endemoniado no le tengamos miedo, el enemigo está temblando y peor que nosotros, porque nosotros estamos enfrente de él en el nombre de Jesucristo, miremos al Cielo, pidámosle a Dios que cambie nuestra forma de mirar las cosas y nos haga ver dónde nos hemos desviado, que nos vuelva; digámosle que queremos volver, que nos mire con ojos de misericordia, nos aumente la fe, que nos dé una oportunidad para volvernos a Él y seguir predicando, porque Él no ha cambiado, los que hemos cambiado somos nosotros y debemos reconocer que necesitamos que vuelva nuestros ojos a su Palabra, hoy más que nunca lo necesitamos, que no nos deje, que haga que resurja una fe operadora de milagros, que sane corazones y haya testimonios de esta gran verdad.